El tema que hoy vamos a tratar es muy sencillo, pero difícil de integrar y comprender para vosotros que estáis atrapados en las cadenas del ego mental. Mundos como el vuestro que se encuentran bajo nuestra jurisdicción evolutiva tienen diversos tipos y grados de condicionamientos. De todos esos condicionamientos hay uno que es laclave del proceso de ascensión espiritual y que es muy difícil de detectar porque se disfraza bajo las múltiples máscaras del ego. Nos estamos refiriendo a la insurrección espiritual que todos portáis en vuestra genética evolutiva y que es la clave de acceso a vuestra liberación e iluminación espiritual.
Esta insurrección espiritual es el pilar fundamental de todos las sombras que el ego proyecta, manipulando y controlando vuestra vida en su totalidad. Son muy pocos los que sois conscientes de este patrón involucionista, y aún así estáis atrapados en sus redes debido a que vibráis en la tesitura de los intereses egocéntricos. Todavía no habéis percibido que vuestra felicidad no depende de los múltiples e incesantes deseos que el ego fomenta, y que vosotros aceptáis como fuente de felicidad y placer. Esto es la evidencia que demuestra que en vuestro interior albergáis y nutrís vuestras tendencias egocéntricas que invaden vuestra pulcritud espiritual y destruyen la paz y la armonía interior.
Son muchas las pautas que recibís de diversas fuentes interdimensionales para facilitaros el camino hacia la expansión de la conciencia y la apertura de los valores espirituales que impregnan la vida y la evolución. A pesar de las disciplinas, conocimientos, técnicas y demás tecnologías espirituales, no lográis depurar vuestros corazones de las tendencias destructivas del ego que rompe vuestro equilibrio interior y contamina vuestra conciencia. Es importante que comprendáis que la pureza del corazón es el pilar esencial de vuestra evolución espiritual sobre el que reposan los valores espirituales que activan y potencian vuestro Ser Esencial. Esta pureza del corazón no se logra fácilmente, y siempre existen interferencias del ego mental que contaminan el santuario sagrado de vuestra conciencia divina. Vivís en una constante dicotomía atrapados en la frontera de los deseos egocéntricos y el anhelo de purificación y perfección espiritual, que eclipsáis cuando sucumbís a los deseos del ego.
No es fácil liberarse de las garras del ego y sus expresiones sombras debido a que el desafío es con vosotros mismos, y no con el universo o la Divinidad. Vivís en los mundos míticos de la evolución donde la percepción está distorsionada y se oculta bajo los velos imperceptibles de vuestro Ser Esencial. El Ser Esencial busca una conexión con vuestra identidad distorsionada para poder inyectar la fuerza vital e impulsora de la sinceridad, que con su poder puede diluir las sombras que os invaden y torturan incesantemente. Sois proyecciones de la Verdad Infinita que sólo vibra en las dimensiones del amor, la belleza y el gozo infinitos, pero las fuerzas del ego se interponen distorsionando y rompiendo los vínculos eternos que tenéis con ella. ¿Por qué? Deseáis vivir en un mundo de ficción donde la inversión de los principios de la verdad, el amor y la belleza están distorsionados y se transforman en las sombras del ego como la codicia, la lascivia, la ira, la envidia y la inconsciencia como más relevantes. Habéis pactado con ellos pensando que os facilitarían las claves de acceso a vuestra inmortalidad, felicidad y sabiduría infinitas, transformándose en manipulación, explotación y corrupción de vuestra alma. Alinearse con la polaridad negativa tiene un precio muy elevado en términos de conflicto, agresividad y destrucción.
No debéis sorprenderos por esto, pues vosotros habéis sido los impulsores y creadores de todo este guión y drama mítico, que supuestamente debería facilitaros las claves de acceso a la felicidad, el éxito y demás proyecciones egocéntricas que consideráis óptimas. No sois conscientes de que aunque gozáis de libre albedrío e independencia estáis bajo la jurisdicción de las leyes cósmicas y la tiranía de vuestro ego, que restringen y destruyen vuestra libertad como seres de luz inmortal y eterna que sois.
La sinceridad es un estado de ser que se elige partiendo de una comprensión espiritual básica como núcleo central de vuestro desarrollo interior. La sinceridad no requiere de ningún medio de divulgación ni publicidad pues es parte consustancial al Ser Esencial. El silencio desde el que vibra la sinceridad no se puede captar con técnicas o disciplinas espirituales, sino que es una elección que todos tenéis. Es una fuerza muy poderosa que impulsa la evolución y transformación en el universo de todos los estados y seres que forman parte del juego cósmico y del poder creativo de Dios. Existen diversos grados de sinceridad en el mundo de relatividades en el que vivís, y en función de ello se abren nuevos caminos, perspectivas y niveles de conciencia. Sois vosotros los que activáis estos grados, y las Altas Esferas colaboran con vosotros sin interferir en vuestra integridad espiritual.
El gran desafió al que todos vosotros os enfrentáis es a la sinceridad de propósito que fomenta el deseo de alinearse y comprender la verdad de que sois una emanación del poder creativo de Dios que se ha disociado del flujo del amor y la belleza infinitas. Sois los arquitectos de vuestro destino y la vida coopera con vosotros como impulsora de vuestros deseos y organizando las circunstancias para que lo vivenciéis. Como vivís en un mundo mítico, el error es la constante que modela vuestras vidas, y desde esa plataforma debéis buscar la orientación adecuada para sintonizaros con la verdad del amor y la belleza divinos.
Os rodeáis de todo tipo de objetos, personas y circunstancias, pero carecéis de profundidad y visión espiritual correcta que os permita percibir quiénes sois y cuál es la finalidad de vuestra existencia. Aunque tenéis buenas intenciones y propósitos, con el tiempo acaban diluyéndose o corrompiéndose, porque en el fondo sentís un profundo pánico hacia la verdad de vuestra conexión y comunión con la Fuente Divina. Aunque psicológicamente habéis elegido desconectaros de Dios como mecanismo de obtención de felicidad y libertad, os habéis encadenado a las cadenas dolorosas y poderosas del ego mental. Nadie os ha condenado, castigado ni aislado. Vosotros habéis construido todo el laberinto existencial en el que os encontráis y del cual no podéis salir. Sois responsables de vuestra vida y evolución, y el universo y las Altas Esferas sólo colaboran con vuestros procesos de evolución, independientemente de los efectos positivos o negativos en vuestra vida.
El poder silencioso de la sinceridad es la gran dádiva que la Divinidad os ha otorgado para que algún día emerjáis de las profundidades de la inconsciencia del egocentrismo que vosotros habéis generado en vuestra trayectoria evolutiva. La sinceridad es el dispositivo más poderoso y perfecto que existe en el universo, y es parte consustancial de vuestro Ser Esencial. Sólo tenéis que invocarlo y permitir que se manifieste en vuestra vida por completo, sin exclusiones de ningún tipo. Pero el temor os impide sintonizar con la sinceridad porque en el fondo deseáis seguir viviendo en los mundos de la insurrección espiritual. Vuestro análisis y comprensión de la realidad son imperfectos y erróneos, y potencian la separación y animadversión hacia todo lo que vibre en la tesitura de la verdad, el amor y la belleza divina. Superficialmente afirmáis y pensáis que no es así, pero en lo más recóndito de vuestro corazón, que el ego domina y controla, la sombra del fraude y la corrupción pulsan vuestra vida y evolución.
Sois víctimas de vuestros deseos egocéntricos que transgreden los principios de la sensibilidad, la verdad y la honestidad espiritual como alternativa a la corriente de la vida y la evolución que paralelamente fluye en el universo. No sois conscientes de que sin la guía de los valores más elevados de la evolución espiritual y de la protección de las Altas Esferas no podréis salir del laberinto egocéntrico en el que estáis atrapados. La aceptación de vuestras limitaciones, imperfecciones y errores son el requisito inicial para poder entrar dentro del plano de la sinceridad espiritual, como clave de apertura y ascensión espiritual en el tercer milenio. Buscáis todo tipo de pretextos y realizáis todo un sinfín de especulaciones mentales como mecanismo de evasión y no aceptación de la Realidad de la cual estáis desconectados. No sois conscientes que esta actitud fraudulenta os está encadenando más a procesos de equilibramiento evolutivo dolorosos. Todos los traumas, temores y frustraciones que tenéis son la síntesis de la falta de sinceridad y proyecciones del ego mental, que en cada encarnación os desvía de vuestro objetivo real y del plano divino de la verdad, la belleza y el amor.
El poder silencioso de la sinceridad surge de las profundidades de vuestro Ser Esencial y de la gracia divina que busca vuestra redención y ascensión espiritual. Habéis corrompido vuestra alma con todo tipo de deseos, pensamientos y ambiciones perniciosas que nada tienen que ver con el plano del amor y del servicio divino. Os habéis adjudicado la autoría y propiedad del poder creativo de la energía divina, y esto es la causa de vuestro encadenamiento a la materia y al mundo mítico de la evolución. Sois co-creadores, y la energía, en sus múltiples manifestaciones, no os pertenece ni debéis utilizarla con propósitos egocéntricos, sino de servicio desinteresado para el bienestar y satisfacción de Dios. El poder silencioso de la sinceridad se ha transformado en el poder estridente y destructivo del egocentrismo que está lesionando y aniquilando vuestra sensibilidad y percepción espiritual.
No estáis en la Tierra para descubrir las tendencias megalómanas del ego, que se considera poderoso e importante creando situaciones discordantes y dolorosas para vosotros mismos y las demás criaturas que comparten espacio evolutivo con vosotros. Habéis venido a descubrir la generosidad, bondad y amor que se ocultan en las profundidades de vuestro corazón y que están esperando emerger para colmaros de paz, dicha y amor. Mientras sigáis potenciando los egocentrismos sólo conseguiréis fomentar explotación, separación y aflicción en el planeta y humanidad. Si realmente decís que sois caballeros de luz, debéis demostrarlo prácticamente con vuestra actitud respetuosa y generosa, con vuestra bondad y compasión hacia vosotros por no haber conquistado las sombras del ego. Por no ser desprendidos y renunciar a todos aquellos deseos egocéntricos que fomentan discordia, explotación y manipulación del medio ambiente y los demás. Debéis exhibir vuestro carácter compasivo y cooperador para despojaros de los prejuicios intelectuales y mentales que crean conflicto y discordia. La sabiduría e imparcialidad no se manifiestan cuando os estáis distanciando de la verdad alineándoos con el fraude y la corrupción disfrazados de metas espirituales. La humildad es comprender que cometéis errores al no aceptar vuestra subordinación a las leyes de la vida y la evolución.
El poder silencioso de la sinceridad es algo que se practica a cada instante cuando estáis alineados con los valores de la evolución espiritual y con el poder creativo de Dios, que como monitor interior os inspira a despojaros del ego y sus sombras. Habéis venido a la Tierra para demostrar el poder de la transformación interior que sólo vibra en la tesitura de la verdad, el servicio y el amor incondicional. Sólo así podréis ir ascendiendo en las octavas de la evolución cósmica, dónde seréis aceptados por haber sintonizado con la sinceridad como expresión del amor y gracia divinas que el Creador infinito ha depositado en vuestro interior.
La grandeza espiritual no necesita divulgación sino que se manifiesta en el silencio, en el honor y la sinceridad de propósito de alcanzar la iluminación, donde la conexión y comunicación con la Fuente Divina son la cúspide de la perfección. Sólo así podréis experimentar la dicha, sabiduría e inmortalidad divinas que pulsan los registros de vuestro corazón. Nuestras palabras vibran en la tesitura del amor, la sinceridad y la belleza infinitas que podréis comprender e integrar si os abrís a la verdad, al amor y la belleza interior de vuestro corazón.