Saludos a todos los operadores de luz que impulsáis los procesos de transformación y evolución espiritual en la Tierra.
Hoy vamos a hablar de un tema del que se habla mucho en los círculos de la espiritualidad, pero no se tiene una comprensión científica nítida y objetiva del mismo. En principio, tenemos que comprender que el universo es un dispositivo de evolución diseñado para los que residimos en él con la finalidad de recuperar nuestra identidad espiritual y reconectarnos con el plano divino. El universo es la manifestación del poder creativo de Dios y, por consiguiente, tiene la capacidad de representar, codificar, programar, diseñar y supervisar todos los procesos y actividades que realicemos. El universo funciona en diversos niveles de energía y vibración en función de los procesos evolutivos de las personas. Ha sido diseñado de tal forma que cada individuo o entidad evolutiva vaya descubriendo gradualmente su origen divino mediante experiencias evolutivas que él mismo va creando. El cosmos actúa en base a unas leyes evolutivas perfectamente estructuradas cuya finalidad es la de procesar y plasmar nuestros procesos evolutivos.
En función de lo que nosotros deseemos vivenciar, y de acuerdo a nuestra percepción de la realidad, obtendremos respuestas energéticas y vibratorias distintas. El universo es un mecanismo tan perfectamente diseñado que tiene el poder de codificar, transmitir y crear cualquier frecuencia vibratoria o energética que generemos. En algunos sectores de la espiritualidad,determinadas personas han desarrollado una visión personal del mismo en función de su comprensión y nivel de evolución. Es importante comprender que, aunque estáis compartiendo espacio evolutivo y aunque los objetivos pueden ser similares, vosotros, como individuos, sois diferentes y en función de vuestro nivel evolutivo así experimentaréis las circunstancias que vosotros creáis. Está muy de moda las tesis y metodologías globalizadas o estereotipadas como si fueran aplicables a todo el mundo, cuando en realidad sólo los que estén vibrando en una determinada frecuencia evolutiva pueden compartir resultados semejantes aunque con matices distintos. El universo no sólo funciona con parámetros duales sino también con absolutos en el sentido de que, dependiendo de vuestra elección y comprensión espiritual, así responderá y será vuestra visión del mismo.
Es un error pensar que determinadas metodologías sean un estereotipo aplicable a todo el mundo, cuando en realidad la esencia que contienen es válida para la persona que lo descubrió y practicó en función de sus circunstancias personales y metas a perseguir. La esencia que contienen todas las metodologías sí es aplicable, pero no el formato de la misma que varía para cada individuo. ¿Por qué? Mientras no se esté vibrando y sintonizado con el plano divino donde la dualidad no existe, el universo, como un puente de enlace, ajusta los parámetros del plano absoluto o divino mediante arquetipos relativos y duales. Todo en el universo es relativo mientras percibamos la evolución y la vida desde el plano virtual del ego que utiliza los paradigmas de la dualidad. Cuando se logran trascender las limitaciones del ego y nos proyectamos en el plano de la comunión, sinergia y sintonía con el plan cósmico de la evolución, entonces la dualidad y sus realidades virtuales se diluyen. Fluir con el universo significa comprender la esencia del mismo y la finalidad por la cual ha sido creado, que es esencialmente “Recuperar nuestro estatus divino y Colaborar con el ritmo de la belleza, armonía y amor del Creador Infinito”. Cuando en base a nuestro libre albedrío y capacidad de elección decidimos no conectarnos con ese flujo divino y actuamos individualmente para satisfacer nuestras metas personales, es cuando se produce la dualidad, la relatividad y las realidades virtuales. Todo el juego de la evolución se fundamenta en la conexión con nuestro Ser Esencial y descubrir que, como unidades de servicio divino, es nuestra función alinearnos con el plan cósmico de la evolución. Esto requiere de un acto de generosidad, desprendimiento y servicio desinteresado para poder captar la esencia de la evolución y desarrollar una comprensión más profunda y real de Dios.
Hay muchas personas que tienen un concepto de fluir con el universo que no se ajusta a la realidad ni finalidad del mismo. Fluir con el universo no significa ser un irresponsable e inmaduro y esperar que nuestra vida sea un éxito y disfrutar de prosperidad, armonía y bienestar interior. Para fluir con el universo se requiere de una gran dosis de responsabilidad, conocimiento y estar dispuesto a alinearse con las dinámicas evolutivas que se nos vayan ofreciendo. La resistencia y demás lacras mentales, que son proyecciones de ego cuando se siente amenazado y sus intereses en peligro, son manifestaciones de la inconsciencia e irresponsabilidad de aquellos que están anclados en ellas. El universo, como dispositivo de evolución y manifestación del poder creativo divino, siempre está dispuesto a colaborar con nosotros, aun cuando entremos en conflicto con él al no alinearnos con sus paradigmas evolutivos. Esto nos demuestra que el universo y sus estructuras evolutivas han sido diseñadas con un contenido de amor, armonía, abundancia y generosidad con la finalidad de experimentar la felicidad que eso supone cuando tenemos esta comprensión.
Fluir con el universo es sentir, ser y actuar desde la sensibilidad y comprensión espiritual que nos permitirá descubrir el vínculo de amor que tenemos con el Creador, pero no para satisfacer nuestros objetivos sino para sintonizarnos y fundirnos en su danza cósmica del amor. Cuando fluimos con el universo estamos celebrando e invocando la magnificencia que hay en cada partícula atómica y cómo todo vibra en sintonía y sinergia con el amor que Dios ha depositado en todos nosotros. ¿Con qué finalidad? Para que comprendamos que al ser parte del universo, y éste un instrumento del poder creativo divino, sintamos y seamos felices cuando percibimos la presencia del Creador en todo lo que existe. Al fluir con el universo estamos abriéndonos a las infinitas posibilidades de plasmación del poder creativo divino que anhela manifestarse a través de nosotros. Todo en el universo está interrelacionado, interconectado e interpenetrado por la sustancia divina del amor, que pulsa cada frecuencia vibratoria expandiéndola ad infinitum cuando expresamos agradecimiento y creatividad en el proceso de la evolución.
Todos nosotros, como componentes de la estructura cósmica y del proceso de la evolución, podemos elegir cómo deseamos que el universo interactúe con nosotros, y esto implica asunción de responsabilidad y un estado de presencia y consciencia cada vez mayor. Si el universo, como dispositivo de evolución, se está expandiendo ad infinitum, es adecuado y necesario colaborar con ese proceso de expansión y no generar resistencias que nos afectan psicológica-emocional, física y energéticamente. Si nuestra vidaestá llena de frustraciones, desaliento y temor es porque no estamos fluyendo con el universo, al no asumir ni ejercer nuestra capacidad de elección desde la sinergia y la armonía interior. Fluimos con el universo cuando nos abrimos a la transformación interior, conscientes de nuestra aportación y enriquecimiento a la evolución individual, colectiva y cósmica. Nuestras acciones, pensamientos, conducta, hábitos y actitudes son los parámetros que el universo utiliza para interactuar con nosotros y sondear hasta qué punto estamos dispuestos a modificarlos o expandirlos. Cuando nos anclamos en las resistencias del ego como un acto de rebeldía y resentimiento, estamos transmitiendo frecuencias discordantes que el universo codifica y nos devuelve amplificadas para que seamos conscientes de sus efectos y cambiemos.
Cada vez que nos cerramos a colaborar con el universo, y esto implica anclarnos en paradigmas desarmónicos y que no fomentan armonía, bienestar y felicidad en nuestra vida y en el entorno, estamos bloqueando la vida y el flujo cósmico de la evolución. Por consiguiente, enfermamos y sufrimos como el efecto proporcional y lógico que el universo nos transmite para que nos responsabilicemos de nuestra actitud y perspectiva de evolución. El universo siempre amplifica y expande aquellas frecuencias vibratorias evolutivas que fomentan sinergia, colaboración, apertura y transformación interior. ¿Por qué? Porque ésa es la esencia y dinámica evolutiva del mismo, y al saber esto nos permite comprender y actuar de tal forma que siempre nos sintonicemos con los paradigmas que activen, fomenten y expandan la creatividad individual y colectiva en el universo.
Cuando sentimos que somos partes integrales perfectamente estructuradas para generar circunstancias constructivas y transformadoras, estamos contribuyendo a expandir el amor, la armonía y la belleza que hay en nuestro interior y en cada partícula del universo. Hasta el momento presente, vuestra civilización contemporánea ha tenido una visión separatista y distante del universo, generando estancamiento y disfunciones a todos los niveles. En lugar de vivir en la prosperidad,vibrar en armonía y sentir bienestar y felicidad, habéis generado mucho sufrimiento, dolor, temor y destrucción en el mundo. Ahora, con la instalación de la nueva frecuencia vibratoria en vuestro planeta, se está abriendo una nueva dimensión de la vida y la evolución donde el universo os está emplazando e invitando a que colaboréis y fluyáis con sus infinitas posibilidades creativas. Todos disponéis de los recursos adecuados para cumplir con vuestros objetivos, y simultáneamente expandir vuestra conciencia espiritual y vibrar en sintonía con el plan cósmico de la evolución.
La transformación interior es la resultante del fluir con el universo para aquellos que han captado el mensaje de amor, armonía y felicidad que la voz de su ser interior les está transmitiendo. Esa voz interior es la representación de la voz del Creador infinito que, a través de los procesos evolutivos del universo, os ratifica lo que en esencia sois. ¿Qué sois? Lo que sentís, pensáis y experimentáis cuando estáis vibrando en sintonía y sinergia con vuestro Ser interior y con las leyes cósmicas de la evolución. Fluir con el universo es el gran obsequio que los seres de luz desean transmitiros para que comprendáis que, cuando expresáis agradecimiento y activáis la comprensión de vuestro origen divino, todo se armoniza y se alinea para que os elevéis y conectéis con Dios. Fluir con el universo es admitir que sois componentes divinos diseñados para amar, colaborar y expresar el amor, sabiduría y felicidad que hay en vuestro corazón.